¿Que pasó en San Jorge?
En vistas de las denuncias realizadas por vecinos de
San Jorge respecto a los trastornos de salud que sufren como consecuencia del
uso de agroquímicos en la zona, la
Cámara de Apelaciones de la localidad de San Jorge aplicó un
principio precautorio a favor de los vecinos. El mismo solicitaba a la UNL realizar un informe que
analizara “el grado de toxicidad” del glifosato y otros agroquímicos.
Ante este pedido judicial, la UNL se tomó tres meses para
solicitarle al juez que especifique qué tipo de análisis, sobre cuáles
agroquímicos deberían centrarse y que el plazo de 6 meses que se les
otorgaba no era suficiente.
En el escrito presentado por la UNL se recuerda al juez que la
presidenta Cristina Fernández creó en el mes de Enero de 2009 la Comisión Nacional
de Investigación para que estudie la problemática causada por
agroquímicos, y que dicho organismo produjo, a través del Comité de Ética del
Conicet y del Consejo Científico Interdisciplinario ad hoc, un análisis
vinculado al estudio de los efectos del glifosato y sus formulados sobre la
salud humana y del ambiente.
En definitiva, la primera respuesta de nuestra
Universidad fue patearle la pelota al gobierno nacional en lugar de poner
grupos de investigación, laboratorios y conocimiento al servicio de la
población en este caso, de San Jorge.
Finalmente, el informe presentado por la UNL firmado por Daniel Scacchi
(Director Cetri Litoral) y Eduardo Matozo (Secretario de Vinculación
Tecnológica) se limitó a recopilar sólo datos técnicos (químicos, ecológicos,
biológicos, médicos) sin hacer aportes desde las ciencias sociales que brinden
elementos que permitan entender el problema desde una perspectiva social,
política, ambiental y económica.
¿Se puede hablar de glifosato
sin hablar de monocultivo?
Universidad
al servicio de empresas privadas
La “falta de postura” de la UNL respecto al glifosato es
coherente con el manejo de la
Gestión de la misma produciendo y reproduciendo los
conocimientos que exigen las empresas , adecuando los planes de estudio a las
demandas internacionales y no a las locales, dirigiendo sus investigaciones o
trabajos a las necesidades de empresas multinacionales mediante los famosos
“servicios a terceros” y padrinazgos de empresas como Monsanto, Cargill,
Dreyfus (si nos limitamos a las que explotan el monocultivo soja). Los
egresados así, recibimos una formación que nos convierte en sujetos funcionales
a un sistema productivo nefasto. Nefasto porque no satisface las necesidades de
la región, las auténticas necesidades de los pueblos, sino la de los bolsillos
de pocos productores. Nos explotan antes (mediante las prácticas en fábrica y
sistemas de pasantías) y después de recibirnos.
Si
estas son las políticas que siguen nuestra
facultad y la UNL,
entonces no es de extrañar que a la hora de poder aportar como parte del
estado a tomar una medida precautoria respecto al glifosato DECIDA NO
HACERLO.
Si tanto el Gobierno Provincial como la UNL no pueden asegurar
fehacientemente que el glifosato no es inocuo entonces , ¿no sería conveniente
impedir su utilización como medida preventiva hasta que se demuestre que no es
perjudicial para la salud y el ambiente? Ante la incertidumbre ¿Priorizó los
pueblos fumigados o las empresas?
SOBERANÍA ALIMENTARIA
¿Un país soberano elegiría sostener su economía en el
monocultivo?
En nuestro país no hay política pensada racionalmente
para un uso serio de los recursos naturales, sea el suelo, la minería o el
agua. Principalmente porque esos recursos o bienes están siendo explotados no
por necesidades nacionales sino por la necesidad de participar en un mercado
internacional que consume esos productos. Esta participación implica, como
consecuencia de las explotaciones actuales, problemáticas que van desde lo
biológico ambiental hasta la cultura y economía.
Como “La Venas Abiertas” de Galeano pero con
soja…
“[...]Nuestra
auténtica condición de mestizos culturales habla ciertamente de nuestra
imposibilidad de ser en plenitud para la razón occidental, siempre carecemos de
aquello que completa la vida moderna, siempre elaboramos esas asimetrías que
afectan la perfección creativa, siempre en suma, detrás de nuestras identidades
construidas está la América
morena, la de las desmesuras y los exterminios. [...] Nuestra América y gran
parte de las inmensas regiones periféricas tienen asignado el papel de
productores de materias primas y productos poco elaborados para alimentar el
derroche energético de los países centrales. El viejo modelo colonial no ha
cambiado, simplemente se ha reconfigurado en neocolonialismo por desposesión, Y
los Estados nacionales aplican mansamente las reglas dictadas para maximizar el
saqueo enmascarado en desarrollo y crecimiento.[...]
En nuestra
patria el modelo agroexportador continúa siendo el eje productivo central con
mayor fuerza que nunca, basta ver las inmensas áreas naturales sometidas a l
monocultivo y la desertización consecuente de las regiones ecológicas
nacionales. La matriz agroindustrial succiona nuestras riquezas y a nuestras
poblaciones provocando inmensos bolsones de aridez y pobreza apenas contenidos
por un estado complaciente con las Corporaciones y mitigador de la violencia
social latente.
Pero no hay
desaliento, estamos asistiendo a un hermoso y terrible cambio de época, ya se vislumbran
las múltiples y maravillosas resistencias que marcan el punto de inflexión para
un agotado paradigma civilizatorio globalizado. [...] Millones de hombres y
mujeres vamos recomponiendo lentamente el tejido primigenio, recuperamos la
cultura de la tierra, defendemos los sistemas ecológicos en peligro, apelamos a
los saberes ancestrales de nuestros pueblos, vivimos mejor con menos cosas,
hacemos de la sencillez y la proximidad una norma cotidiana, sacralizamos la
fiesta de la vida y la pura amistad.[...]
En nuestra
región son innumerables los grupos de oposición a los proyectos de desmonte de
bosques y selvas, de plantaciones monoforestales y cultivos transgénicos, así
como las profundas heridas de las nuevas aperturas que imagina el IIRSA (Iniciativa
para la Integración
de la
Infraestructura Regional Suramericana) y los polos
industriales y mineros proyectados. Las campañas contra los agrotóxicos y las
fumigaciones, contra la contaminación ambiental, contra la despoblación del
campo, contra la ganadería de engorde artificial, y muchas otras resistencias a
cada nuevo intento de reducción de la biodiversidad.
Las poblaciones
marginadas de la vida rural y arrojada a las márgenes de las grandes ciudades
donde la vida comunitaria es imposible, comienzan a responder con acciones
comunes para asegurar las mínimas condiciones de subsistencia y recuperar la
dignidad y la memoria perdida. Sentimos que va creciendo un gigantesco
organismo aun no consolidado, de reparación de la armonía con la Madre Tierra, vemos
diariamente sumarse nuevos actores en este cambio de época que llegan con la
esperanza de un mundo mejor para todos.[...]”
Nosotros nos
cuestionamos por qué tan rápido se aplicó este modelo de producción, pero tan
poco se estudió sus alteraciones ambientales y económicas.
Por todo esto, como
integrantes de esta Universidad, nos vemos en la obligación de iniciar un
debate amplio e integrador, que busque recuperar la autonomía de las personas
en cuanto a la toma de decisiones de formas de vida que desee para su región,
porque creemos que ese es el primer y único cambio para lograr las autonomías
tanto la nacional como la de todos los países latinoamericanos.